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funerales en castellón

Acercándonos al final de este atípico año, en Funeraria Magdalena nos queremos sumar a la gran reflexión general. ¿Qué podemos aprender de la crisis del coronavirus? El análisis principal es que necesitamos funerales en castellón. Necesitamos despedirnos. Pero no porque lo digamos nosotros, sino que este pensamiento tiene una base. Para explicarlo, hemos querido rescatar al filósofo y sociólogo francés, Edgar Morín.

Necesitamos funerales en castellón y despedirnos

Sin dudas, uno de los filósofos contemporáneos más brillantes que a los 99 años publicó un libro sobre la pandemia. En su búsqueda de respuestas, vemos como la epidemia y sus consecuencias nos ha proporcionado un sentimiento de incertidumbre que no se va. Empezó siendo el origen del virus, después la manera en que se propaga, muta o se trata. Luego no sabíamos cuál era el mejor método, si confinarnos, las mascarillas o el test masivo. Finalmente, nos encontramos con incertidumbre también en el estado, dónde lo político, económico y social ha sido removido a nivel planetario. Sin embargo, Morín opina que la incertidumbre siempre acompaña al ser humano, aunque este oculta y reprimida.

Qué aprender de nuestra relación con la muerte en 2020

El predominio laico moderno, independiente de confesión religiosa, deja de lado el concepto de la muerte. En el otro extremo, encontramos a la minoría cristiana que tiene fe en la resurrección. Si observamos el occidente de Europa, hemos vivido 75 años de paz y ha aumentado nuestra esperanza de vida. Esto ha hecho que sea más fácil ocultar la muerte y que sólo apareciera fugazmente en forma de luto familiar.

El coronavirus ha vuelto a introducir la muerte personal en nuestras vidas. Algo que el sentimiento de «anhelo inmediato» y «vivir el presente» empujaban a un futuro lejano. De pronto, nuestra relación con la muerte cambia en 2020. La ciencia, la investigación y la medicina, no han tenido armas suficientes para luchar contra el misterio de la COVID-19. Ahora, a final de año es cuando comienza a hablarse de una vacuna que frene su mortífero avance.

Día tras día, en Funeraria Magdalena hemos visto cómo se contaban los fallecidos en castellón y el resto de nuestro país. La tasa de letalidad del coronavirus siempre ha sido inferior a un 3%, pero nuestro miedo ha seguido creciendo.

«El confinamiento ha dejado trágicamente solos a los agonizantes intubados o enchufados a un respirador, sin una mano cariñosa que les sostuviera la suya. Ha impedido a cónyuges, padres e hijos acompañar a los seres queridos en sus últimos días. El confinamiento ha suprimido la ceremonia fúnebre y ha obligado a entierros casi clandestinos.» (Morín, 2020; Camiemos de vía p.27)

Como no puede ser de otra manera, la situación vivida por los familiares de un fallecido ha producido un vacío cruel. La muerte de un ser amado necesita acompañamiento hasta el entierro o la cremación. ¿Por qué?

Lo vimos en nuestro especial del duelo, los supervivientes necesitan reunirse en comunión para compartir su dolor con otros. El ritual de despedida y la ceremonia son etapas colectivas del proceso de duelo, incluida la comida. Al no poder realizarse ceremonias que consuelen, hasta las personas laicas han sentido la necesidad de estos rituales. Funerales en castellón que revivan con intensidad a la persona fallecida en las mentas de los familiares. Esta es la mejor forma de reducir los efectos del dolor y nuestro deseo para 2021: que no falten las ceremonias.